29 años despues, Xiomara se reencuentra con su madre y sus hermanos

Con expectativa y muchas emociones encontradas, Xiomara Patricia Osorio Flores –ahora Carolina Cárcamo- se reencuentra con su madre y hermanos biológicos luego de mucho tiempo de no conocer nada acerca de ellos. Desde muy temprano, Carolina acompañada de su esposo e hijos, emprendió el viaje desde la ciudad de Santa Ana para encajar las piezas del rompecabezas de su vida y dar respuestas a todas esas preguntas que su familia adoptiva no pudo darle.

El reencuentro se realizó en el Museo Tecleño (MUTE) de Santa Tecla, donde la madre biológica junto a sus hijos esperaba ansiosa por la llegada de Xiomara. Para doña Josefina Flores, el reencontrarse con su hija es una bendición de dios, a quien nunca de dejo rezarle para encontrarla con vida: “Desde que me la quitaron, nunca perdí la esperanza de que mis suplicas fueran escuchadas. Ahora Diosito me la devuelve y además me la trae acompañada de un yerno y de mis lindos nietos”.

Alrededor de las 11:00 AM, el esperado encuentro se dio cargado de muchas emociones que contagiaron a las personas y familiares que acompañaron el evento

29 años de espera y separación se plasmaron en uno de los amores más puros que puede haber: El Amor de una madre hacia su hija. Fue ahí cuando el cariño se dio en su máxima expresión al abrazarse, palparse y observar el increíble parecido que guardan la una de la otra, notar las semejanzas que los hijos de carolina – los nietos de Josefina- también han heredado. No hay palabras que puedan expresar la cantidad de sentimientos que revolotean alrededor de dicho acto humano, teniendo en cuenta que aunque vivieron muchos años de manera paralela, la conexión de la fraternidad familiar y la consanguineidad suelen ser más fuertes.

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Con esta ansiada reunión, Carolina puede comenzar a reescribir su historia y sus raíces. Ahora está decidida a recuperar todo el tiempo que le fue arrebatado de forma abrupta muchos años atrás. 

DATOS DE LA DESAPARICIÓN:

Alrededor del año de 1984, durante un operativo realizado por uno de los batallones de la Fuerza Armada (No se conoce exactamente cuál fue ese operativo). La familia vivía en la Burrera, un caserío del cantón San Jacinto cuando escucharon que un operativo se acercaba. La familia, entre ellos una tía y sus hijos, huyeron del lugar pero al ser muchos, no avanzaban mucho y se rezagaron del grupo de personas que también estaban escapando. El padre biológico de la niña, el señor José Lorenzo Flores Amaya decide esconderlos, cavando un hoyo y escondiéndolos con tuza para protegerlos de las balas, dejándolos y prometiéndoles regresar por ellos, pero al parecer el fue asesinado en este operativo.  La familia es encontrada por los militares, siendo llevados a una delegación de la Policía en San Vicente y retenidos durante dos semanas, ahí la Señora Josefina Osorio Henríquez fue intimidada por un sargento de la policía, quien le insistía que era mejor que le entregara a la niña, que ella no podía darle un mejor futuro, que el padre de ella estaba muerta, además le insistía en que él quería darle una hija a su esposa quien no podía dar a luz. Esta persona la llevo a la alcaldía, al parecer a una oficina de un abogado para dar los datos, donde le entrego a la niña, como parte de la misma intimidación psicológica que recibió.

El Sargento que se la llevo, tuvo problemas con su esposa por la pequeña niña, siendo maltratada por eso; además para colmo de males, la señora tuvo un hijo propio, lo que provoco el total rechazo de ellos hacia la niña. El policía decide regalar a la niña a la familia Martínez Cárcamo, quienes se hacen cargo de la infante desde entonces, poniéndole el nombre de Carolina. Ellos la cuidaron y educaron como si fuese suya.

Xiomara tenía muchas preguntas acerca de su familia biológica, creyendo en algún momento que el Policía que la regalo era su padre biológico. Su esposo comenta que ellos en algún momento intentaron investigar pero no contaban con los recursos para hacerlo y mucho menos la idea de por dónde empezar.

El caso de desaparición de la niña, fue denunciado por la señora Josefina en al año de 1997 a Pro Búsqueda y al Padre Jon, desde entonces se llevaba la investigación sin obtener muchas respuestas.

El caso da un giro el año pasado, en un evento público realizado por Pro Búsqueda, una persona se acerca y proporciona información sobre una joven de Jujutla que tenía dudas sobre sus raíces familiares. Pro Búsqueda establece contacto con la joven, tomándole los datos y haciéndole los exámenes de ADN en septiembre. Gracias al banco de ADN con el que cuenta la Asociación, la muestra de Carolina fue comparada con la de los familiares que tenemos, siendo así que luego de los análisis cotejados, se establece la conexión familiar con la familia Osorio Flores un año después.

Para la Asociación Pro Búsqueda este reencuentro viene a confirmar la gran necesidad de seguir buscándoles y poder llevar la paz a esas familias que sufrieron la desaparición forzada de menores. Tiene además de la responsabilidad de continuar el noble trabajo de la reunificación, pese a los obstáculos que hemos sufrido en las ultimas semanas. Agradecemos a la Alcaldía de Santa Tecla por su amable colaboración en la realizacion de este reencuentro.

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Con el 2013 casi por finalizar, Pro Búsqueda da cuentas de 6 reencuentros realizados durante el año, a través de muchos esfuerzos para la resolución de los mismos. Nos llena de orgullo poder continuar el legado que el Padre Jon Cortina nos dejó y decir con mucho orgullo: “La carreta de la Justicia la empujamos todos”

December 3, 2013