32 años después, aun les recordamos.

La Asociación Pro Búsqueda junto a otras organizaciones de Derechos Humanos como el Centro para los Derechos Humanos Madaleine Legadec y La Procuraduría de los Derechos Humanos (PDDH) acompañaron a familiares y sobrevivientes en la trigésima segunda conmemoración de la masacre del Calabazo, en San Vicente.

La Conmemoración  comenzó con una pequeña comunión eclesiástica en la Iglesia del cantón Amatitan Abajo, para luego partir en peregrinación hasta el monumento en honor a las víctimas -construido en 2005-, a las cercanías del río.

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Ahí se llevó a cabo una misa, donde estuvieron presentes representantes del Estado Salvadoreño, junto a alcaldes y delegados municipales de los cantones donde hubo víctimas.  Consignas como “Masacres, nunca más”, “los muertos de El Calabozo, siguen presente”, “los que mueren por la vida, no pueden llamarse muertos”, entre otras.

La masacre de El Calabozo, ocurrió el 22 de agosto de 1982 en San Vicente la ribera del río. Los pobladores fueron sorprendidos mientras huían de los soldados que conformaban batallones como el Atlacatl, el Ramón Belloso y el Atonal, y otras tropas que tenían la misión de arrasar con los habitantes de la zona. Los asesinados fueron en su mayoría niños, ancianos y mujeres provenientes de los cantones San Esteban Catarina, Santo Domingo, San Sebastián, Santa Clara y San Lorenzo, dejando al final más 200 víctimas asesinadas. Como era usual, en aquella época y ante los sendos operativos militares, la guerrilla estratégicamente se replegaba y no ofrecía mayor combate, por lo que los soldados concentraban su accionar persiguiendo a la población civil, que huía despavorida por  el ataque de artillería y los bombardeos aéreos. Eran miles de mujeres, ancianos, jóvenes y niños que abandonaban sus viviendas y trataban de salvarse buscando refugio en montes y ríos.

Al finalizar la guerra, en 1993, los familiares de las víctimas, acompañados por organizaciones de derechos humanos iniciaron un proceso judicial para esclarecer los hechos, pero en 1999 el caso fue archivado, debido a que en ese momento “No se había establecido la verdadera identidad del sujeto o sujetos activos del hecho”. Se intentó reabrir nuevamente el caso en 2006, pero otra vez se  encontró con nuevos obstáculos legales. Hasta el día de hoy no hay indicios de que este hecho será esclarecido o investigado, peor aún: No ha habido ni siquiera un reconocimiento oficial de la masacre de El Calabozo y de la devastación que produjo.

Es así como a través de estas conmemoraciones y actividades, la población de estos cantones mantiene con vida su memoria histórica, y ahora hace un llamado a las autoridades correspondientes a que les escuchen y les ayuden a convertir la zona del monumento en un patrimonio cultural nacional, para que las nuevas generaciones conozcan de estos crímenes y que puedan aprender más sobre las historias que ocurrieron durante tan sombrío periodo de la historia salvadoreña.

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