Corbin Wood (EEUU)

Joven encontrado en el extranjero.

Joven encontrado en el extranjero.


Mi nombre es Corbin Wood y fui adoptado en El Salvador en 1984, cuando tenía seis años.

Desde mi adopción he vivido en los Estados Unidos de América. Siempre me he preguntado como sería poder ver a mi familia biológica otra vez. Mi familia adoptiva y mi esposa siempre han apoyado ese deseo. Tuve la esperanza de que algún día tendría la oportunidad de viajar a El Salvador para intentar encontrar a mi familia biológica. En ese tiempo sabía que sería una tarea difícil porque sólo sabía que mi familia vivía en Chalatenango en el momento de mi adopción. También sabía algunos nombres de mis hermanos y hermanas y algo de la historia de mi familia que mi familia adoptiva me había dicho.

En noviembre de 2005, la organización Pro-Búsqueda llamó a mi casa en los Estados Unidos. Mi esposa me dijo que una persona llamada Chiara Lyons de Pro-Búsqueda estaba preguntando si un Corbin Wood vivía allí. Ella preguntó si era el mismo Corbin Wood que había sido adoptado en El Salvador. En el momento de la llamada no pude hablar porque ya me iba al trabajo. Si digo la verdad, estaba un poco escéptico, bueno, estaba bastante escéptico. Chiara llamó algunas veces más y evité las llamadas. Mi esposa me dijo que tenía que hablar con Chiara la próxima vez que ella llamara. Anoté algunos nombres de mis hermanos y hermanas para que mi esposa le preguntara a Chiara la próxima vez que ella llamara. Chiara llamó otra vez y pudo contestar a todas las preguntas que mi esposa le hizo. En ese momento hablé con Chiara y ella me dijo que tenía familia en El Salvador que me estaba buscando. Me dijo que tenía información sobre mí y que me habían estado buscando durante mucho tiempo. Empecé a preguntar más cuestiones sobre mi familia biológica y ella pudo contestarlas sin dudar.

Con el apoyo de Chiara y Pro-Búsqueda recibí información para contactar con mi familia en El Salvador. Mi familia y yo iniciamos correspondencia a través de Pro-Búsqueda. Después de varias cartas y el intercambio de fotos, decidimos que queríamos encontrarnos. Les he explicado todo lo que ha pasado a mi familia adoptiva y ellos han sido muy comprensivos. Con el apoyo de Pro-Búsqueda y mi familia adoptiva, empezamos a hacer las preparaciones para el reencuentro.

A medida que el día del viaje se acercaba, más emocionado me sentía. Cuando mi esposa, mi madre, mi hermano y yo aterrizamos en El Salvador me sentí nervioso, asustado y emocionado por llegar aquí finalmente y porque el reencuentro estaba cerca. Tenía miedo y estaba nervioso porque entraba en una situación sobre la que no tenía control. Estaba nervioso por encontrar a mi familia biológica finalmente, y por lo que pensarían de mí. Y también emocionado porque, después de veintidós años, finalmente el momento había llegado. Los días antes del reencuentro los utilizamos para visitar El Salvador, el país de donde soy. Eso me ayudó a conocer mi nuevo entorno y para quitarme algunos nervios.
El día del reencuentro llegó al fin y otra vez estaba emocionado por ese día.

Tuvimos un viaje de dos horas en coche desde San Salvador, donde habíamos quedado antes del reencuentro, hasta Chalatenango. Iba acompañado por mi esposa, mi madre y mi hermano, y también Chiara y Marco de Pro-Búsqueda. Marco y Chiara eran nuestros traductores cuando estábamos en El Salvador. Marco también era un psicólogo de Pro-Búsqueda encargado de que estuviera tranquilo durante el reencuentro que se acercaba rápido. Finalmente, llegamos a Chalatenango y recuerdo conducir por un camino de tierra hacia el río que tendríamos que cruzar. Recuerdo que vi algunas casas y le pregunté a Marco si era allí y su respuesta fue “Sí, yo creo”. Cuando escuché esas palabras me sentí abrumado por las emociones. Mientras estábamos subiendo la colina hacia las casas recuerdo que mi madre me preguntó si estaba emocionado y yo dije que sí. Ella me dijo que yo no parecido emocionado y que necesitaba sonreír. Le aseguré que estaba emocionado y que me sentía abrumado con anticipación. Recuerdo un momento cómico cuando el coche se atascó en el lodo mientras estábamos subiendo la colina; justo un momento antes de mi encontrar a mi familia biológica.

Cuando llegamos a la cima de la colina vi a gente abajo en la calle y supe que estaban esperándome. Ese pensamiento me llenó de muchas emociones. Al salir del coche e iniciar el camino, fue imposible no darme cuenta de que el número de miembros de la familia estaba creciendo. Mientras nos acercábamos, pensé lo emocionado que estaba ya que, después de veintidós años, el momento había llegado. El inicio del reencuentro pasó como Marco había dicho que pasaría. Mi familia biológica me inundó de abrazos y besos. Sé que mis familiares me decían quienes eran y Marco y Chiara hacían todo lo que podían para explicármelo, pero con toda la emoción no pude seguir el hilo de lo que estaban diciendo.

Toda la actividad inicial fue muy conmovedora. Fue bueno saber que ellos me habían extrañado y me sentí muy querido por mi familia biológica. Después de algunos momentos de recibimiento, entramos en la casa de una de mis hermanas. Estaba emocionado y al mismo tiempo estaba un poco inseguro. Tenía muchas preguntas que quería hacer pero no pude encontrar las palabras para comunicarme. En la casa repetimos las presentaciones otra vez y entonces pude entenderles. Estaba más emocionado por conocer como era mi familia biológica, ahora que estaba aquí. Siempre supe nombres de mi familia biológica, pero nunca tuve caras con los que asociarlos. Fui muy afortunado y pude quedarme algunos días con mi familia para conocerlos mejor. Cuando llegó el momento de marcharme, tuve un sentimiento de satisfacción de que finalmente había llegado al final de un largo viaje.

Pero también tenía un sentimiento nuevo de que ahora había empezado otro viaje con muchas posibilidades. También estaba lleno de tristeza porque después de tantos años de espera, ese momento ya había llegado a su fin. Saber que regresaré en el futuro me llena con mucha ilusión. Toda esta experiencia ha cambiado mi vida de forma positiva. No sólo tuve la oportunidad de conocer a mi familia biológica sino que también pude responder a muchas preguntas que he tenido durante muchos años. Estoy agradecido a Pro-Búsqueda por este regalo, por todo el trabajo duro y todo el apoyo recibido. Toda esta experiencia ha cambiado mi vida de una forma maravillosa. ¡Gracias!

June 3, 2009

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