El añorado abrazo familiar

Reencuentro de Silvia y Aníbal Domínguez

El sol radiante provocaba la sensación de festejo en el ambiente de ese añorado 13 de abril de 2010, fecha escogida para el reencuentro de los hermanos y hermanas, José Mario y a Rosa Miriam, ahora Aníbal y Silvia Domínguez respectivamente.
Los jóvenes fueron localizados por Pro-Búsqueda y de inmediato se establecieron los mecanismos para llegar al reencuentro con sus hermanos biológicos.
Una historia de separación

Era primero de enero, iniciaba el año 1,983 y consigo traía grandes trágicos cambios para la vida de la familia Orellana. Aun el olor a pólvora se difuminaba en el ambiente. Petronila Orellana, madre de dos pequeños, José Mario y Rosa Miriam de 5 y 10 años de edad respectivamente, debió huir de su hogar luego del asesinato de su esposo a manos de cuerpos militares.
Petronila buscó refugio para su hijos en una de las denominadas “casas de seguridad” del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), en el Municipio de Apopa, Departamento de San Salvador.
Sin previo aviso la Guardia Nacional allanó la casa asesinando a los adultos, Petronila murió desangrada, por los golpes recibidos, frente a sus pequeños hijos José Mario y Rosa Miriam. Los menores fueron capturados obligándolos a permanecer esa noche en la casa fuertemente custodiada por los militares. Al día siguiente se presentó un oficial del Estado Mayor, sacó a los dos niños de la casa y los entregó a una señora vecina a quien le pidió que los cuidara, ante la terrible situación ella decide adoptarlos.
Las hermanas y hermano de José Mario y Rosa Miriam se acercaron a Pro-Búsqueda, en 1,995, para solicitar ayuda en la búsqueda de los pequeños, de quienes desconocían su paradero.
Gracias a la colaboración de la población civil, que facilitó datos importantes se pudo localizar a los hermanitos en enero de 2,010 y se logró establecer que ahora se llaman Silvia y Aníbal Domínguez.

Reencuentro de Silvia y Aníbal Domínguez El sol radiante provocaba la sensación de festejo en el ambiente de ese añorado 13 de abril de 2010, fecha escogida para el reencuentro de los hermanos y hermanas, José Mario y a Rosa Miriam, ahora Aníbal y Silvia Domínguez respectivamente.Los jóvenes fueron localizados por Pro-Búsqueda y de inmediato se establecieron los mecanismos para llegar al reencuentro con sus hermanos biológicos.Una historia de separación Era primero de enero, iniciaba el año 1,983 y consigo traía grandes trágicos cambios para la vida de la familia Orellana. Aun el olor a pólvora se difuminaba en el ambiente. Petronila Orellana, madre de dos pequeños, José Mario y Rosa Miriam de 5 y 10 años de edad respectivamente, debió huir de su hogar luego del asesinato de su esposo a manos de cuerpos militares.Petronila buscó refugio para su hijos en una de las denominadas “casas de seguridad” del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), en el Municipio de Apopa, Departamento de San Salvador. Sin previo aviso la Guardia Nacional allanó la casa asesinando a los adultos, Petronila murió desangrada, por los golpes recibidos, frente a sus pequeños hijos José Mario y Rosa Miriam. Los menores fueron capturados obligándolos a permanecer esa noche en la casa fuertemente custodiada por los militares. Al día siguiente se presentó un oficial del Estado Mayor, sacó a los dos niños de la casa y los entregó a una señora vecina a quien le pidió que los cuidara, ante la terrible situación ella decide adoptarlos.Las hermanas y hermano de José Mario y Rosa Miriam se acercaron a Pro-Búsqueda, en 1,995, para solicitar ayuda en la búsqueda de los pequeños, de quienes desconocían su paradero.Gracias a la colaboración de la población civil, que facilitó datos importantes se pudo localizar a los hermanitos en enero de 2,010 y se logró establecer que ahora se llaman Silvia y Aníbal Domínguez.

Pro-Búsqueda hizo los preparativos necesarios para el reencuentro. Luego de varias horas de recorrido Aníbal y Silvia llegaron hasta el Caserío El Jícaro, en Chalatenango, donde los esperaban sus hermanos, de inmediato empezaron los abrazos, las lagrimas inundaron el lugar y los corazones.

Teresa, Reina Isabel, Esperanza y Carlos se fundieron en un solo abrazo, con Aníbal y Silvia, tratando de entregar el amor acumulado por veinte años.

Luego de brindar entrevistas a la prensa y ofrecer un breve discurso, se celebró una ceremonia de agradecimiento.

March 10, 2010