Nathan se reencontró con su madre biológica 32 años después de haber sido adoptado

Nathan y su madre se abrazan luego de 32 años separados.

El sábado 27 de octubre Nathan, un joven que fue adoptado por una familia canadiense durante el conflicto armado en El Salvador (tenía apenas un mes de haber nacido), se reencontró con su madre biológica, una mujer que como muchas madres salvadoreñas no ha parado de buscar a sus hijos y gracias al apoyo de la Asociación Pro-Búsqueda de Niñas y Niños Desaparecidos pudo reencontrarse con su hijo biológico tras 32 años separados.

“Me siento muy contenta, porque Dios les dio la fuerza a sus padres para que él me viniera a visitar. Estoy muy agradecida con ellos y gracias a Dios que ellos (Nathan y su esposa) hicieron todo lo posible por venirme a visitar. Me siento muy contenta”, dijo la madre, entre lágrimas, luego de abrazar a su hijo con todo el cariño y amor de su corazón. Por su parte, Nathan demostró su alegría con una enorme sonrisa y dijo que su familia en Canadá les enviaba saludos. “Ellos están conmigo en espíritu apoyándome desde allá, también quiero darles la gratitud a todos por recibirme acá en El Salvador”, señaló.

Nathan se separó de su madre cuando apenas tenía un mes de nacido. En 2014 él se acercó a la Asociación Pro-Búsqueda para reencontrar a su madre biológica y con ello, se realizó una prueba de ADN y comenzó el proceso de localización que finalizó en octubre de 2014. Sin embargo, fue hasta en octubre de este año que la familia y Nathan decidieron dar el gran paso y reencontrarse.

Familiares de Nathan y parte del equipo de Pro-Búsqueda demuestran su alegría durante el reencuentro familiar.

Eduardo García, Director de la Asociación Pro-Búsqueda de Niñas y Niños Desaparecidos, dijo que los reencuentros son la recompensa más grande que pueden recibir todos los que conforman a Pro-Búsqueda, específicamente por el trabajo que han venido realizando durante muchos años.

“Es maravilloso que a pesar de todos los acontecimientos que han pasado en estos años tengamos a un hijo, tengamos a una esposa que animó y a una familia que animó, que siempre ha querido al muchacho y tengamos a una familia que a pesar de la separación, del tiempo transcurrido, siempre lo ha querido y se sienta aquí. Aquí solo se siente cariño y amor, y esa es la magia de este trabajo”, dijo Eduardo García durante el reencuentro.

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