Participación de Ester Alvarenga en OEA

07/12/2012

fotografia01Soy Ester Alvarenga vengo de El Salvador, un país que fue afectado por 12 años de conflicto armado y represión política, años en donde las garantías a los derechos humanos resultaron sacrificadas. A los 15 años sobreviví la primera masacre perpetuada por el ejército salvadoreño el 14 de mayo de 1980 en el Rio Sumpul donde fueron asesinadas más de 600 personas, posteriormente a mis 18 años, en 1984 sobreviví a las cárceles de la extinta Policía Nacional. Es decir, mi juventud estuvo marcada por hechos dolorosos que aún afectan mi vida.

Además, represento a la Asociación PROBUSQUEDA de niñas y niños desaparecidos, y por ende a cientos de padres y madres que sufren las peores formas de tortura al no saber dónde están sus hijos e hijas. Dichas razones son suficientes para estar aquí, con el genuino interés de fortalecer al Sistema Interamericano y dejar planteada nuestra posición y preocupación ante la inminente amenaza de debilitamiento, lo cual sería una afrenta para las víctimas de violaciones de derechos humanos.

Me voy a referir al tema de los desafíos que tiene la Comisión Interamericana, concretamente al equilibrio que supuestamente debe existir entre las actividades de protección y promoción de derechos humanos. Hablaré desde nuestra experiencia como representantes de víctimas de desaparición forzada, puesto que mis antecesoras ya han planteado otros aspectos que también son importantes.

En primer lugar, me atrevo a decir que nadie acudiría al sistema interamericano si las instituciones competentes en  nuestros países actuarán con la diligencia debida en defensa y protección a las víctimas. A nivel monetario, resulta un costo oneroso acudir al sistema interamericano, y a nivel humano significa una perpetuidad para alcanzar la justicia. Sin embargo, es el único camino que nos queda cuando en nuestros países somos ignorados una y otra vez.

Solo para citar un ejemplo, desde el año 2005 cuando se emitió la sentencia en el caso de las hermanas Serrano Cruz, no se han cumplido las medidas estructurales en ella establecidas,  no se han individualizado ni sancionado a los responsables ni se ha encontrado a las niñas, si bien existe una Comisión Nacional de Búsqueda  no se cuenta con un Banco de Perfiles Genéticos para un soporte científico de la investigación que realizan.

Además la impunidad continúa siendo apabullante. Hasta hora PROBUSQUEDA ha presentado más de 42 casos de desaparición forzada ante las instancias internas de justicia y en ninguno de ellos ha habido investigación seria y responsable para dar con el paradero de las niñas y los niños ni mucho menos existe investigación para sancionar a quienes cometieron la desaparición.

En el caso de los crímenes de guerra como la desaparición forzada, la Comisión Interamericana ha constituido la única opción disponible para las víctimas que están en avanzada edad, que sufren todos los días la angustia de no saber la verdad sobre el paradero de sus hijos e hijas, a quienes se les ha marcado la vida para siempre y se les sigue violando sus derechos ante la indiferencia en la investigación y sanción de los responsables en nuestros países.

Ante este panorama, es importante que la Comisión sea fortalecida y tenga la capacidad suficiente para conocer los casos y dar trámite a estos con mayor celeridad.

Además, en la medida que los Estados cumplan las recomendaciones de los órganos del Sistema se fortalece el mismo y se garantiza la promoción de los derechos humanos en nuestros países.

Es importante que los Estados se cuestionen sobre las consecuencias ante el incumplimiento de sus obligaciones de garantizar los derechos humanos, y se creen mecanismos más efectivos para sancionar a aquellos Estados que incumplan las resoluciones de los órganos del Sistema.

Por otra parte, la labor de protección que realiza la Comisión incluye necesariamente las actividades de promoción de derechos humanos. En tal sentido, cuantas más recomendaciones en el trámite de casos se emitan, mayor será la promoción de la observancia de los derechos humanos.

Debido a sus escasos recursos, la Comisión no debería enfocar su tiempo y en realizar labores de sensibilización y promoción específicamente, ya que esta labor la pueden hacer otros organismos con mandatos exclusivos de promoción tanto en la OEA como fuera de ella, sin embargo cabe destacar que la labor que realiza la Comisión no la pueden realizar otros organismos.

Por último quisiera expresar que las víctimas vemos con mucha preocupación la situación compleja y riesgosa a la que se está sometiendo al sistema interamericano y aprovechamos este momento para invitar a los Estados a que reflexionen antes de tomar cualquier decisión, pero sobre todo que escuchen a su gente y respondan a su clamor.  Recuerden ustedes que la única esperanza que las víctimas tenemos es el sistema interamericano, fortalecerlo debe convertirse en un compromiso y responsabilidad de los Estados.

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