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Jon de Cortina

“El Sacerdote del Pueblo”

¿Quién fue el Padre Jon de Cortina? ¿Por qué vino al país? ¿Qué lo motivo a trabajar a favor del pueblo? Vale la pena realizar un esbozo biográfico de tan importante figura.

Jon de Cortina, fue un sacerdote jesuita del País Vasco, España, que vivió la mayor parte de su vida en El Salvador. Nació en la ciudad de Bilbao el 8 de diciembre de 1934, cuando tenía 2 años su familia fue obligada a huir a Francia como refugiados de la guerra civil española, cuando su pueblo Guernika fue destruido por las tropas de Franco y la fuerza aérea Nazi. Sus primeros años viviendo lejos del País Vasco lo marcaron de por vida, y lo llevaron a unirse a la Compañía de Jesús (Jesuitas) a una edad temprana.

En 1955, a la edad de 20 años, Jon vino a El Salvador como un novicio jesuita. Realizó estudios en varios países: Ecuador, Estados Unidos, Canadá, Alemania y España y obtuvo Licenciaturas en Humanidades, Filosofía y Teología y un Doctorado en Ingeniería. Realizó su tesis sobre movimientos sísmicos en El Salvador, y también escribió una tesis científica que fue usada por la NASA y por la Comisión Atómica de Canadá.

Impartió clases de Ingeniería en la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) en San Salvador. El padre Cortina, formó parte de una generación de jesuitas como Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Jon Sobrino, Ignacio Martín Baró y otros que marcarían la historia de El Salvador.

mons-romeroComo ingeniero, trabajó en la construcción de puentes, pozos y carreteras, compatibilizando esta actividad con su trabajo pastoral y de denuncia de violaciones de derechos humanos, en colaboración con el también jesuita Rutilio Grande. El trabajó junto a otros jesuitas en el norte de El Salvador, ayudando a los pobres de la zona rural a organizarse en su lucha por una vida de dignidad y decencia. Cuando Rutilio Grande fue asesinado en 1977, el arzobispo Óscar Romero encomendó al padre Jon que le sucediera en la parroquia de Aguilares.

En 1986, Padre Jon unió esfuerzos para repoblar partes de Chalatenango, en el norte de El Salvador, zona en que había intensos enfrentamientos durante el conflicto. Al mismo tiempo el estaba trabajando en San Salvador; desde la universidad, varios profesores, como el propio Cortina, Jon Sobrino e Ignacio Ellacuría, reclamaban justicia para El Salvador y otros pueblos de Centroamérica.

El mensaje del padre Jon como el de sus hermanos jesuitas molestaba a sectores del poder y el 16 de noviembre de 1989, un grupo de 26 militares salvadoreños entró en la UCA y asesinó a seis jesuitas –el Padre Ellacuría entre ellos-, a una empleada y a la hija de ésta. Dos de los jesuitas del grupo sobrevivieron por no encontrarse en la universidad fueron Jon Sobrino, que se encontraba en Asia, y el padre Jon Cortina en la ciudad de Guarjila, Chalatenango.

En un primer momento se pensó que  el Padre Cortina también había muerto y él mismo pudo oír su nombre en la lista de jesuitas asesinados cuando escuchó la noticia en la radio a la mañana siguiente, los habitantes de Guarjila le brindaron apoyo y protección. El padre Jon se sintió solidariamente acompañado por los pobladores de la Comunidad.

El asesinato de sus compañeros no hizo que el padre Jon Cortina abandonara el trabajo en favor de los derechos humanos, sino todo lo contrario. Acabada la guerra, conoció de la desaparición forzada de las niñas y los niños a través de los testimonios de habitantes de Guarjila y de otras comunidades del departamento de Chalatenango. Preocupado por la situación que afectaba el tejido personal, familiar y comunitario a raíz de la desaparición, asume el reto de acompañar a los familiares para la búsqueda de la verdad y la justicia para estas familias. Es así que junto con un grupo de mujeres y hombres constituyen la Asociación PRO-BÚSQUEDA  en 1994.

Desde esa fecha Jon asumió la Dirección de la Asociación desempeñando un trabajo ejemplar, nunca descanso, siempre se mantenía liderando las diferentes acciones políticas, jurídicas, de investigación y de atención psicosocial en favor de las víctimas, hasta su fallecimiento en el año 2005 . El padre Cortina sufrió un derrame cerebral mientras se encontraba en la ciudad de Guatemala. Fue ingresado en el Hospital Nuestra Santísima Señora del Pilar, pero no superó la afección y murió semanas después el 12 de diciembre. Fue puesto a descansar al lado de sus colegas Jesuitas en la Capilla Monseñor Romero en la Universidad Centroamericana (UCA) en San Salvador.

Su ausencia marcó la vida de PRO-BUSQUEDA, especialmente de los familiares y personas que no concebíamos al padre Jon ausente. Pero había que aceptar esa realidad, una realidad dolorosa. No obstante  a su deceso asumimos el reto de continuar con este legado  por la  necesidad que existe en el esclarecimiento de la verdad y la consecución de la justicia a favor de las víctimas y para que la impunidad no impere en los delitos de lesa humanidad cometidos contra los niños, las niñas y los familiares.

Por su encomiable labor en la defensa de los derechos humanos, al padre Jon Cortina le fueron otorgados varios reconocimientos 

padrejoncortina02a. El Grupo de Apoyo Mutuo de Guatemala otorga a la Asociación Pro-Búsqueda el reconocimiento a su lucha a favor de los detenidos desaparecidos del mundo.
Guatemala, junio de 1999.

b. Memorial por la Paz Josep Vidal Illecha. Tarragona (España), octubre de 2000.

c. Premio Fundación por la Justicia, IV Edición, concedido por la Fundación Justicia de Valencia. Valencia (España), 2005.

d. Declaración Post Mortem de “Hijo Meritísimo” de El Salvador al Padre Jon de Cortina, por votación unánime de los diputados de la Asamblea Legislativa en San Salvador.
El Salvador, diciembre de 2005.

e. El II Congreso Internacional de Derechos Humanos otorga el Premio de Derechos Humanos Herbert Anaya Sanabria al Padre Jon de Cortina por su inclaudicable lucha por el respeto de los Derechos Humanos en El Salvador, en su trabajo desarrollado en la Asociación Pro-Búsqueda de Niños y Niñas Desaparecidos. San Salvador (El Salvador), noviembre de 2005.

f. La Universidad de San Luis, en Missouri, entrega ‘El Sable de Ignacio de Loyola’ al Padre Jon de Cortina, como reconocimiento a su trabajo en favor de la niñez desaparecida en El Salvador. Missouri (Estado Unidos), noviembre de 2005.

g. La Universidad Capitán General Gerardo Barrios de San Miguel otorga al Padre Jon de Cortina sj. el Diploma de reconocimiento por su valiosa labor en el Foro ‘Comentarios a la Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el Caso Hermanitas Serrano Cruz contra el Estado de El Salvador’ y por su lucha cotidiana a favor de la verdad, la justicia y la reconciliación, El Salvador, septiembre de 2005.

h. El Concejo Municipal de la Ciudad de Cojutepeque acuerda la designación del nombre del parque infantil Padre Jon de Cortina sj, en reconocimiento a su contribución a la memoria histórica del país, su dedicación a la lucha por la reivindicación del derecho a la identidad y a la vida familiar. Cojutepeque (ElSalvador), abril de 2006.

i. La Alcaldía de San Salvador y el Centro de Promoción Cultural y Recreativa Municipal de San Salvador, PROMOCULTURA otorgan un presente a Pro- Búsqueda por su lucha legítima en el cumplimiento de los Derechos Humanos, y por la defensa de la justicia y la verdad en El Salvador. San Salvador (El Salvador),
ebrero de 2007.

j. El Centro para la Promoción de los Derechos Humanos Madeleine Lagadec otorga el Diploma a la Asociación Pro-Búsqueda de Niñas y Niños Desaparecidos por su valioso trabajo a favor de los Derechos Humanos y la lucha contra la impunidad.
San Salvador (El Salvador), abril de 2007.

k. Premio Internacional en Derechos Humanos Jaime Brunet, otorgado por la Fundación Brunet y la Universidad Pública de Navarra, al Padre Jon de Cortina, a título póstumo. Navarra (España), abril 2007.