La Historia de Pro-Búsqueda

Tras una violenta guerra civil que dejó más de 75,000 muertos y más de un millón de refugiados, el Gobierno salvadoreño y El Frente Farabundo para la Liberación Nacional (FMLN) firmaron los Acuerdos de Paz en 1992. Uno de los puntos de negociación en los Acuerdos de Paz consistía en la formación de una Comisión de la Verdad para investigar las violaciones de los derechos humanos durante el conflicto armado.

Entre las denuncias realizadas a la Comisión de la Verdad, se encontraban las de muchos familiares, quienes relataron la desaparición de sus hijos e hijas en operativos militares. No obstante, el informe final de la Comisión de la Verdad titulado “De la Locura a la Esperanza”, publicado en marzo de 1993, no hizo mención específica de los casos denunciados, sólo fueron citados en el listado general de víctimas del conflicto.

Con el propósito de esclarecer la verdad, abogar por la justicia y demandar al Estado por una reparación integral a las víctimas, fue motivo para que el sacerdote jesuita Jon de Cortina y personas que formaban parte de la comisión local de derechos humanos en Chalatenango, acompañaran a las madres y padres víctimas de la desaparición forzada de sus hijos e hijas, a quienes buscaban con la esperanza que encontrarlos vivos.

Los primeros éxitos de su lucha, se registran en 1994 cuando encontraron a los primeros 5 niños quienes habían sido desaparecidos cuando el ejército ejecutó un operativo militar conocido por los pobladores como “la guinda de mayo”, en el nororiente del departamento de Chalatenango, en el cual desaparecieron más de 50 niños. Las niñas y niños encontrados habían sido trasladados por la Cruz Roja Salvadoreña al hogar  “Aldeas S.O.S”, ubicado en  la ciudad de Santa Tecla, departamento de La Libertad, donde habían crecido como huérfanos.

El reencuentro del grupo de jóvenes tuvo lugar en la ciudad de Guarjila, Chalatenango, el 16 de enero de 1994, la noticia se difundió rápidamente por todas las comunidades vecinas; con ese primer éxito de Pro-Búsqueda, la esperanza de familiares de niñas y niños desaparecidos fue renovada.

Por ello, con el propósito de dar a conocer la problemática de la niñez desaparecida y establecer su paradero, los familiares de las niñas y niños desaparecidos realizaron conferencias de prensa, contactaron con orfanatos y prepararon los casos para llevarlos a los tribunales en Chalatenango; sin embargo, estaba claro que las instituciones del Estado, no tenían el interés de cumplir con sus obligaciones legales en estos casos, por lo que las familias afectadas, decidieron continuar su lucha de manera más formal y sistemática, constituyéndose en agosto de 1994 como “Asociación Pro-Búsqueda de Niñas y Niños Desaparecidos Durante el Conflicto Armado”.

Hasta la fecha,  Pro-Búsqueda registra 921 casos, de los cuales 382 han sido resueltos  y en muchos de estos, ya se ha llevado a cabo la reunificación familiar; dichos reencuentros constituyen la máxima satisfacción de este trabajo. Desafortunadamente, también durante  el proceso de investigación, se han determinado  52  niños fallecidos, si bien es una noticia trágica para los familiares, al menos les permite finalizar la búsqueda y asumir la pérdida definitiva de ese niño o niña que no podrá abrazar. Hace falta mucho trabajo que hacer para poder encontrar a 538 que aún están desaparecidos, cifra que va en tendencia ascendente en la medida que más familiares se acercan a presentar sus casos, solo en 2012, la Asociación PROBÚSQUEDA, recibió 31 casos nuevos, es decir no se puede plantear cifra única, puesto que no existe un registro fiable de los daños que generó a la población salvadoreña el desarraigo y la desaparición durante el conflicto armado.

El obstáculo más grande que impide la resolución de los casos  es la falta de voluntad política del Estado salvadoreño para facilitar información principalmente de la Fuerza Armada que fueron quienes cometieron las desapariciones.

De los casos registrados, se deduce a la Fuerza Armada y cuerpos de seguridad, como la responsable de desaparición forzada del 90% de los casos. Por su parte, al FMLN se le adjudica, según registros, el 10% de esas desapariciones; la mayor parte se efectuaron entre 1980 a 1984, fecha en la que el ejército lanzaba los más fuertes operativos militares, especialmente en las zonas rurales del país.

A lo largo del trabajo y en la búsqueda de la justicia a favor de las víctimas de desaparición forzada, ProBúsqueda ha venido sentando precedentes históricos, que se refleja en la primera condena contra el Estado de El Salvador  por la Corte Interamericana de Derechos Humanos de Justicia en el caso de las hermanas Erlinda y Ernestina Serrano Cruz,  desaparecidas por agentes militares en 1982, en la “guinda de mayo”. Este caso supuso la primera condena al Estado Salvadoreño por parte de un organismo jurídico internacional. La Corte Interamericana ordenó al Estado que cumpliera con 11 medidas de reparación, entre ellas que se investigue el paradero de las niñas, la formación de una Comisión Nacional de Búsqueda de niños desaparecidos y la creación de un banco de ADN para apoyar la localización de los niños y niñas.

Comments are closed.