Serapio Cristian se reencuentra con su familia biologica

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La desaparición forzada de Serapio Cristian Contreras ocurrió el  14 de junio de  1982, durante un operativo militar  de grandes proporciones que se desplegó en varios cantones de San Vicente; en el que participaron unidades de la Quinta Brigada de Infantería y miembros del Regimiento de Caballería y el Centro de transmisiones de la Fuerza Armada, la cual fue denominada por la población civil como “invasión  anillo” ya que se movilizó en forma de crear un cerco militar para evitar la huida.

La familia Contreras residía en San Juan Buena Vista, Tecoluca San Vicente, quienes se refugiaban  en los montes con los demás pobladores del lugar,  para tratar de ocultarse de los militares pero fueron descubiertos, en el momento del operativo la madre de Serapio Cristian, María Maura Contreras, quien se encontraba con sus tres hijos, siendo alcanzados por efectivos militares.  La señora Contreras andaba en brazos a Julia de cuatro meses, y no  podía cargar a Gregoria Herminia de 4 años de edad y a Serapio Cristian quienes se le habían quedado un poco atrás.  En la huida la niña se le cayó de los brazos  y la madre no pudo rescatarla, entonces el niño y la niña fueron capturado por  la Fuerza Armada su madre logró ver que a Gregoria la halaron del pelo,  cuando trataban  de escapar.

Al finalizar el operativo,  la población civil se movilizó e iniciaron la búsqueda de las personas  desaparecidas. La señora  Contreras y su esposo Fermín regresaron al lugar donde habían visto por última vez a sus hijos   y no los encontraron ni vivos ni muertos.

Posteriormente tuvieron conocimiento  que sus hijos fueron vistos en el puesto militar  en el cantón Río Frio al norte del municipio de Tecoluca.

Luego en 1986  la señora Contreras en su desesperación por encontrar a sus hijos desaparecidos se acerca a la Cruz Roja, al periódico informativo El Diario de  Hoy,  y otras instituciones  como el Comité de Madres de Presos y Desaparecidos Políticos Monseñor Romero (CO-MADRES), la Comisión de Derechos Humanos no Gubernamental   (CDHS), pero no encontró respuesta alguna. Posteriormente se dio cuenta del surgimiento de PRO-BÚSQUEDA donde se inicio la búsqueda de los menores.

En mayo de 1996 la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos de El Salvador, inició una investigación tras una denuncia interpuesta por la Asociación  PRO-BÚSQUEDA.

Para  el año 2002, la señora Maura Contreras con el apoyo de Pro-Búsqueda interpuso una demanda de Habeas Corpus ante la Sala de lo Constitucional    de la Corte Suprema de Justicia a favor de sus hijos. El caso fue remitido a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en el 2011 la CDIH emitió la Sentencia Contreras y otros, condenando al Estado Salvadoreño por la desaparición forzada de 6 menores de edad, entre ellos Serapio Cristian Contreras y sus hermanas.

Gracias a las investigaciones pertinentes, realizadas por Pro-Búsqueda  se pudo dar con el paradero del joven a través al estudio de los perfiles genéticos realizados al joven y la familia.

 

May 3, 2013