Amparo Salinas

La madre de Amparo Salinas murió hace dos años. Antes de morir le pidió a su hija que siguiera buscando a Santos Ernesto, desaparecido en 1981, cuando tenía 9 años. Desde entonces, Amparo ha asumido la responsabilidad de localizar a su hermano y dar testimonio de su caso.

La familia Salinas vivía en el municipio de San Nicolás Lempa. Eran 5 hermanos y Santos era el pequeño. El día de su desaparición, Santos Ernesto salió a llevar leña, como siempre solía hacer. Mientras caminaba cerca del río Lempa, soldados del Ejército empezaron a disparar. Santos se refugió en una casa cercana.

Sin embargo, alguien contó a los soldados que allí se solía dar refugio a los guerrilleros. Los soldados sacaron a todas las personas que se habían resguardado en la casa. Mientras, la familia Salinas había iniciado la búsqueda del pequeño, rastreando la orilla del río.

Días después, una señora les informó que había visto al niño caminando con una patrulla del Ejército. Lo identificó por su vestimenta y por la manera característica como caminaba. Amparo Salinas no puede evitar emocionarse al hablar de su hermano.

“Él era muy cariñoso con mi primer hijo”, recuerda, quien en aquella época tenía 19 años. Amparo está convencida de que su hermano debe tener recuerdos de su familia biológica.

“Si le viera, le diría que lo hemos extrañado mucho”, dice.
“Lo que más me duele es que mi madre no podrá verlo ya, tenía tanta ilusión por volver a verlo”, comenta. Para el Gobierno de El Salvador, la petición es clara: “Que nos devuelva a mi hermano, ellos son los culpables”, sentencia.

July 17, 2009